Las relaciones de pareja no siempre son fáciles. Muchas veces aparecen conflictos dentro de ellas que son difíciles de resolver sin ayuda profesional. Para ello existe la terapia tradicional de pareja, de índole conductual, que se centra en promover cambios que aumenten el bienestar de la relación.

Posteriormente aparece la Terapia Integral de Pareja , creada por Jacobson y Christensen  en 1998. Este tipo de terapia incluye, además de la promoción del cambio, la aceptación emocional del otro como componente esencial. 

Las parejas más felices no son las de mejor carácter, sino las que tienen mejor comprensión de sus diferencias.

La Terapia Integral de Pareja, se centra en dos áreas de intervención: el área que promueve la aceptación y la tolerancia del otro, y el área que promueve el cambio.

Aceptación y tolerancia

Esta primera área se centra en dos tipos de estrategias: las que fomentan la aceptación de los miembros de la pareja, y las que fomentan la tolerancia del otro.

Las primeras que se aplican son las que fomentan la aceptación, ya que el objetivo de la Terapia Integral de Pareja es que los dos miembros de la pareja se acepten tal y como son; en el caso de que eso sea dificultoso o imposible de conseguir, se apuesta por el segundo tipo de estrategias, las orientadas a que los miembros de la pareja, como mínimo, se toleren y respeten.

Fase de Aceptación

Cuando hablamos de la aceptación que promueve la Terapia Integral de Pareja, y por extensión, el o la terapeuta que desarrolla la misma, no nos referimos a que los miembros de la pareja deban aceptar absolutamente todo del otro/a, de forma incondicional.

Más bien, hablamos de una aceptación del otro tal y como es, con sus defectos y virtudes, siempre y cuando las virtudes que en él/ella apreciamos, sean superiores a los defectos, y que por lo tanto nos valga la pena invertir en esa persona.

Fase de Tolerancia

En cuanto a las estrategias que fomentan la tolerancia del otro, éstas se aplican cuando las anteriores no han funcionado. Así, la Terapia Integral de Pareja pretende que podamos tolerar a nuestra pareja tal cual es, especialmente en aquellos aspectos que no nos gustan tanto o que inicialmente nos causan cierto rechazo. También promueven el respeto hacia el otro.

Promoción del cambio

Las estrategias de promoción del cambio están enfocadas, como su propio nombre indica, en fomentar un cambio en los dos miembros de la pareja. Dicho cambio (o cambios) ayudará(n) a entender al/la otro/a, así como a promover una relación más sana y a aumentar el bienestar mutuo.

Muchas veces, para avanzar es necesario revisar lo que está sucediendo en el presente, y observar cómo han afectado hechos pasados en la relación para facilitar ese cambio que resuelva los conflictos actuales y mejore la comunicación en la pareja.

Dentro de las estrategias de cambio de la Terapia Integral de Pareja, encontramos dos tipos de componentes:

Intercambio conductual

El intercambio conductual es un tipo de estrategia que tiene el objetivo de modificar los comportamientos disfuncionales que aparecen en la relación de pareja. La modificación de los mismos irá orientada a establecer patrones conductuales positivos y adaptativos.

Este tipo de intervención se realiza mediante instrucciones, que realiza el terapeuta a través de un papel bastante directivo.

Comunicación y solución de problemas

El segundo componente dentro del área del cambio es el entrenamiento en comunicación y solución de problemas. Este tipo de entrenamiento tiene el objetivo de mejorar la comunicación en la pareja, analizando previamente cómo ésta se comunica a través de su lenguaje verbal y no verbal.

Por otro lado, el entrenamiento también cuenta con las estrategias de solución de problemas, que pretenden otorgar a los miembros de la pareja herramientas que les permitan gestionar de forma más saludable sus conflictos, sin entrar en peleas absurdas o especialmente intensas.

Se trata de escucharse y entenderse antes de llegar al conflicto. Para ello se utilizará mucho el diálogo, y se dará importancia a las escuchas, a ponerse en el lugar del otro, a empatizar, a comprender, a aprender a comunicar sin reprochar, etc.

Hay ciertas situaciones en las que los problemas en la relación son tan graves que no hay que plantearse la posibilidad de acudir a terapia, y la más clara es aquella situación en la que hay violencia doméstica y amenazas.

En situaciones como esas es muy importante que la parte maltratada rompa inmediatamente la relación y tome todas las medidas necesarias para estar a salvo y posteriormente busque ayuda psicoterapéutica para sanar estas heridas y continuar con su vida. 

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“Cómo detectar el maltrato psicológico en una relación”

“¿Cómo saber cuándo ir a terapia de pareja?”